
Hacer que varias aplicaciones informáticas se comuniquen entre sí puede ser muy útil. Por ejemplo, para la gestión de un aula podemos utilizar de forma combinada una hoja de cálculo, un LMS y el email para el intercambio de información alumno-profesor-alumno.
Es relativamente fácil comunicar estos tres programas, de forma que cuando un alumno no entrega una actividad en la plataforma virtual de aprendizaje (pongamos Classroom, aunque técnicamente no es un verdadero LMS) automáticamente se añada un 0 a la hoja de cálculo del profesor (Google Sheets) y, en tercer lugar, se envíe un email (a través de Gmail) a las familias informándoles de la actividad no entregada en plazo.
Para hacer todo esto hay que usar Google app scripts, que es un lenguaje de programación muy parecido a Javascript. Teniendo claro lo que uno quiere hacer y con ayuda de la IA (que ciertamente no es muy creativa a día de hoy, pero sí que es muy buena en escribir código) puede uno hacerse un ecosistema a medida, incluso sin apenas saber programar.
